Ya se pueden descargar los apuntes de Historia de España para la 1ª evaluación. Aunque este curso, como el anterior, manejaremos un libro de texto (en concreto el de Vicens Vives), los apuntes nos vendrán bien como apoyo.
Hay que tener en cuenta que el Bachillerato es una etapa en la que ya no basta con esforzarse, sino que hay que demostrar madurez suficiente como para desempeñar cualquier trabajo. Esto presupone que una persona que estudia Bachillerato es capaz, también, de completar la información de cada asignatura con fuentes diversas y variadas, elaborando sus propios apuntes desde múltiples orígenes, teniendo en cuenta que los contenidos son los que aprendemos en clase, no lo que ponga en tal o cual libro de texto o apuntes determinados.
Como en todo, en la diversidad está la excelencia.
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martes, 22 de septiembre de 2015
Apuntes para Historia de España
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45600 Talavera de la Reina, Toledo, España
sábado, 11 de mayo de 2013
Buena madre y buena esposa
Una de las consecuencias más catastróficas del Franquismo fue el fuerte retroceso que sufrieron los derechos de la mujer, sobre todo si tenemos en cuenta que durante la efímera IIª República se había alcanzado, por primera vez, la equiparación legal entre mujeres y hombres en casi todos los aspectos.
El Franquismo relegó a la mujer a la condición de ciudadano de segunda, a la que reservó las tareas domésticas y alejó de la vida pública, cuya esfera estaba reservada para el varón.
La visión franquista de la mujer estaba totalmente mediatizada por el modelo patriarcal imperante: la mujer debía recluirse en el hogar, ser casta, sumisa, obediente y complaciente; no debía meterse en temas serios (de hombres) ni trabajar fuera de casa excepto en trabajos para señoritas (esencialmente trabajos de asistente, secretaria, enfermera, etc.) hasta que se casaran; tampoco podían ser titulares de una cuenta bancaria en solitario, ni salir al extranjero sin permiso del padre o del marido.
La ley era totalmente asimétrica: la mujer debía tolerar estoicamente todo tipo de abuso en el matrimonio, ya que si abandonaba el hogar podía ser condenada a fuertes penas de cárcel; y si era sorprendida en adulterio podía ser asesinada por su marido sin ninguna consecuencia para éste, mientras que si el adúltero era el marido, un intento de abandono o de agresión por parte de la mujer era penado con cárcel para ella.
Toda mujer que no aceptara el papel impuesto por el régimen corría el riesgo de ser excluida socialmente, ya que, por ejemplo, al no concebirse el sexo antes del matrimonio, cualquier mujer que perdiera su virginidad antes de la boda entraba en una categoría cercana a la de buscona o prostituta, a la que cualquier hombre podía tratar como tal.
La lista de agravios para la mujer era casi de nunca acabar. Durante casi 40 años de dictadura tanto los instrumentos propios del Movimiento, como la Sección Femenina de Falange, así como la Iglesia Católica, que era parte integrante del régimen, se encargaron de inculcar a machamartillo los valores de una versión del catolicismo reaccionaria y machista, donde los modelos a imitar eran Isabel la Católica y Santa Teresa de Jesús, abnegadas, devotas y castas. La Sección Femenina, dirigida por Pilar Primo de Rivera, hermana del fundador de Falange, se encargaba del adoctrinamiento ideológico de las señoritas, sobre todo de aquellas que aspiraban a un puesto en la administración o el funcionariado, como secretarias o maestras, cuya afiliación era obligatoria.
Un ejemplo de un lindo manual para la buena esposa se puede encontrar aquí, o pinchando sobre las imágenes, que son parte de dicho manual, donde se enseñaban las reglas de oro para hacer felices a los esforzados maridos. También en esta dirección de slideshare se puede encontrar una florida colección de instrucciones sobre cómo actuar con el marido, algunas curiosísimas, sobre todo las referentes a cómo actuar en la cama.
La propia Pilar Primo de Rivera llegó a decir en 1942:
“Las mujeres nunca descubren nada; les falta, desde luego, el talento creador, reservado por Dios para inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer más que interpretar, mejor o peor, lo que los hombres nos dan hecho”.Y en Medina, la revista de la Sección Femenina, se podía leer el 13 de agosto de 1944:
“La vida de toda mujer, a pesar de cuanto ella quiera simular -o disimular- no es más que un eterno deseo de encontrar a quien someterse”.Hay un proverbio que dice que los pueblos que olvidan su Historia están condenados a repetirla. Hubo un tiempo en el que se trató a la mujer como florero y como felpudo. Está en nuestra mano que no ocurra nunca más.
P.D.: De postre se puede visitar esta página, donde se muestran algunos de los estereotipos que en 1961 se tenían en nuestro país sobre la masculinidad y la feminidad.
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45600 Talavera de la Reina, Toledo, España
viernes, 29 de marzo de 2013
Alejandro Lerroux
En la Historia de España hemos conocido personajes controvertidos y nefastos, como es el caso de Fernando VII, el Deseado. En las próximas semanas conoceremos a otro personaje de esta índole: Alejandro Lerroux.
Desde joven se hizo famoso por su carácter pendenciero, y fue juzgado y encarcelado varias veces por participar en duelos y algaradas.
Dominaba la oratoria e inflamaba a las masas con discursos demagogos y populistas, adaptando sus discursos al auditorio y sin miedo a las consecuencias. Hay muchas anécdotas al respecto, como la que dice que cuando tenía que hablar ante un auditorio obrero llevaba preparada una blusa de trabajador y se cambiaba su traje por ella antes de su actuación.
Fue fundador de Unión Republicana y fue variando su discurso y su política según iba alcanzando cotas de poder, ya que pasaría de ser un ferviente republicano anticlerical, radical y antimilitarista que participó en las manifestaciones de la Semana Trágica de 1808, a ser militante de la Conjunción Republicano-Socialista, por la que fue diputado en 1910 y obtuvo la mayoría en el Ayuntamiento de Barcelona. A partir de aquí empezó a moderar su discurso y a ser salpicado por varios casos de corrupción.
Fue partidario de participar en la 1ª Guerra Mundial de parte de los Aliados, ayudó al establecimiento de la 2ª República, donde fue ministro de Azaña en 1931, y, por fin, se apoyó en la CEDA, la confederación de derechas, para alcanzar el poder, desde donde dio marcha atrás (entre otras) a todas las reformas de carácter laicista que había defendido toda su vida, hasta que al final tuvo que abandonar el poder por varios casos de corrupción.
Entre otros episodios oscuros, está la forma en que consiguió su licenciatura en la carrera de Derecho: la consiguió en 1923 (siendo diputado) en la Universidad de La Laguna, como alumno en modalidad de matrícula libre, aprobando todas las asignaturas en un solo día.
Para comprobar su florida oratoria, es suficiente este botón de muestra:
"Jóvenes bárbaros de hoy: entrad a saco en la civilización decadente y miserable de este país sin ventura; destruid sus templos, acabad con sus dioses, alzad el velo de las novicias y elevadlas a la categoría de madres para virilizar la especie. Romped los archivos de la propiedad y haced hogueras con sus papeles para purificar la infame organización social. Penetrad en sus humildes corazones y levantad legiones de proletarios, de manera que el mundo tiemble ante sus nuevos jueces. No os detengáis ante los altares ni ante las tumbas... Luchad, matad, morid."
La Rebeldía. Barcelona, 1 de Septiembre de 1906
sábado, 26 de noviembre de 2011
Felipe II y la Leyenda Negra
| Retrato de Felipe II, pintado por Sofonisba Anguissola, erróneamente atribuido a su maestro, Alonso Sánchez Coello |
Este odio fue fomentado como arma política tanto por los luteranos y los calvinistas como por los rebeldes holandeses o los reyes de los países enemigos de España, conformando lo que se conoce como Leyenda Negra, entendida como tal la propagada antiespañola que presentaba a Felipe II como un monstruo sediento de sangre y un fanático católico dispuesto a exterminar a todo aquel que se opusiera a sus deseos y a los de la Santa Iglesia.
La Leyenda Negra arraigó sobre todo en Holanda, donde los independentistas denigraron tanto la figura del Gobernador de Flandes, el Duque de Alba, que aún hoy se asusta a los niños holandeses, no con el coco, sino con el propio Duque.
| Grabado holandés anónimo de finales del siglo XVI, donde se representa al Gobernador de Flandes, el Duque de Alba, como un tirano sediento de sangre, incluso devorando niños. |
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| Retrato del príncipe Carlos de Austria y Portugal, pintado por Alonso Sánchez Coello . |
Y dicen que quien teme, algo debe.
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sábado, 15 de octubre de 2011
Talavera- Toledo: rivalidad histórica
La historia de la relación entre Talavera de la Reina y Toledo ha sido siempre de amor y desamor.
Por una parte, los toledanos siempre han sentido cierto orgullo por tener una ciudad tan grande en el territorio provincial, pero a la vez envidia, porque hasta hace pocas fechas la población talaverana era mucho mayor.
Por otra parte, en Talavera siempre se ha mirado por encima del hombro a Toledo, cuyo único mérito es, según ésta, situarse en el centro de la provincia.
Pero, siendo objetivos, la verdad es que Talavera y Toledo siempre se han dado la espalda, sólo unidas por el Tajo y por la pertenencia a la misma provincia.
Desde época prehistórica, los talaveranos pertenecen al ámbito del pueblo de los Vetones (los celtas de los verracos de Ávila o de Castillo de Bayuela), mientras que Toledo pertenecía al área de los Carpetanos, que aunque celtas también, tenían más influencia ibera y menos preferencia por la ganadería. De hecho, el adjetivo carpetovetónico hace referencia a la mezcla de caracteres que definen la España profunda, lo carca.
El suelo y el terreno incluso son distintos, y hasta paradójicos, porque aunque Toledo está enclavado en un territorio calizo, se alza sobre un promontorio granítico; por su parte, Talavera, rodeada de granito y montes por todas partes, se sitúa sobre la vega del Tajo, en terreno llano.
Por eso no resulta extraña la rivalidad deportiva entre unos y otros, que no es más que la expresión de unas diferencias que, pese a todo, son minúsculas en comparación con lo que nos une: porque, lejos de ahondar en las peculiaridades, hace ya tiempo que los rencores ancestrales se limitan a los escasos grupos ultras de los respectivos equipos, que suplen con violencia su falta de materia gris.
Como curiosidad, hay que destacar que la rivalidad de los colores verde y azul de los equipos toledano y talaverano se remonta al Imperio Romano: el circo (que, recordemos, no es donde luchaban los gladiadores sino donde corrían los caballos, las bigas y las cuadrigas) levantaba tales pasiones que las familias, como hoy día, eran de un color o de otro hasta el punto de querer ser enterrados o incinerados con los colores de su equipo. En el Imperio Bizantino las carreras de carros dieron lugar a rivalidades que se convirtieron en auténticas rebeliones, como la de Niká, resueltas de forma muy sangrienta.
En fin, que hemos cambiado bien poco en estos dos mil años.
Os recomiendo la lectura de Tierra en los calcetines: en busca del Toledo perdido, un librito muy ameno que habla sobre la arqueología de Toledo, escrito en un tono informal y divulgativo, pero con rigor, por el arqueólogo puenteño Bienvenido Maquedano, en el cuál uno de los capítulos habla, precisamente, de esta rivalidad atávica entre Talavera de la Reina y Toledo.
sábado, 16 de abril de 2011
La conquista de la Democracia: Clara Campoamor y el voto de las mujeres
Aviso: este artículo tiene una importante errata. La primera persona de cada grupo que la descubra tendrá un 10 que se sumará al casillero de las actividades voluntarias. A por ello, que es gratis.

A la mujer no se le permitía hacer nada sin el permiso del padre o del marido: no podía abrir cuentas bancarias, gestionar negocios, o, ni siquiera, asistir a clases a la Universidad. El papel de la mujer se reducía al de buena esposa y madre, encargada de las labores del hogar mientras que el hombre se encargaba de la vida social.
Sin embargo, ya desde el siglo XIX un puñado de jóvenes arrojadas habían sido capaces de alcanzar estudios universitarios. Uno de los primeros casos fue Concepción Arenal, que tuvo que llegar al extremo de tener que disfrazarse de hombre para poder asistir a clase.
Cuando el 14 de abril de 1931 se proclamó la IIª República en España, la situación de la mujer era aún de clara discriminación. La política seguía siendo cosa de hombres y sólo algunas mujeres como la anarquista Lucía Sánchez Saornil, la marxista Margarita Nelken, o las republicanas Victoria Kent o Clara Campoamor llegaron a hacerse un hueco en este mundo de hombres.
A pesar de que los partidos de izquierdas ejercieron una notable influencia a la hora de redactar la constitución de la República Española de 1931, introduciendo leyes progresistas como el derecho al divorcio o a que las mujeres pudieran ser elegidas diputadas, no recogió aún el derecho al voto por parte de las mujeres, a pesar de que importantes líderes políticos, como el socialista Indalecio Prieto, lo defendieron con ahinco.
Precisamente uno de los momentos estelares de la historia del sufragismo fue el debate del artículo 36 de la constitución que aprobaba el voto femenino.
En este debate se enfrentaron Clara Campoamor, que defendía la igualdad entre hombres y mujeres sin restricciones, y Victoria Kent, que pensaba como Clara, pero que creía que el voto femenino sería mediatizado por el clero y al final supondría una trampa para la República.
Tras apasionadas intervenciones, con argumentos de todo tipo a favor y en contra, se eliminó la última traba legal para la igualdad entre hombres y mujeres.
Por primera vez en España, las mujeres entraban por la puerta grande de la Historia de mano de la República.
Como predijo Victoria Kent, en las elecciones de 1933 la derecha ganó gracias, precisamente, al voto de las mujeres. Sin embargo, gracias a Clara Campoamor y a su verbo incendiario, prevaleció la razón por encima de los intereses partidistas. Finalizamos esta entrada con una de las citas más famosas de Clara Campoamor, pronunciada en el transcurso del famoso debate (recogida de "El voto femenino y yo". Editorial Horas. Madrid, 2006, p. 107):
"Resolved lo que queráis, pero afrontando la responsabilidad de dar entrada a esa mitad de género humano en política, para que la política sea cosa de dos, porque solo hay una cosa que hace un sexo solo: alumbrar; las demás las hacemos todos en común, y no podéis venir aquí vosotros a legislar , a votar impuestos, a dictar deberes, a legislar sobre la raza humana, sobre la mujer y sobre el hijo, aislados, fuera de nosotras".
viernes, 25 de marzo de 2011
En la guerra vale todo
Ya conocéis el dicho castellano de que en el amor y en la guerra, todo vale. Aunque esta afirmación es de ética dudosa, lo cierto es que desde el principio de los tiempos las guerras han estado llenas de actos indignos, desde el asesinato de Viriato o el truco del Caballo de Troya hasta la manipulación informativa en la reciente Guerra de Irak.
Desde finales del siglo XIX, esta especie de guerra sucia tiene como principal soporte dicha manipulación de la información a través de los mass media, como la televisión o los periódicos. Nuestro país tiene el dudoso honor de haber sido objeto de campañas de desprestigio desde la época de Felipe II (recordad lo de la Leyenda Negra), pero la más sucia, feroz e interesada fue, sin ninguna duda, la que pusieron en marcha los periódicos estadounidenses para declarar la guerra a España y hacerse con las colonias españolas del Pacífico y el Caribe a finales del siglo XIX.
En efecto, a finales de siglo los periódicos sensacionalistas de los Estados Unidos eran la quintaesencia de lo que hoy denominamos periodismo amarillo (aquel que no tiene en cuenta el rigor de la información, sino el impacto en la opinión pública, con profusión de asesinatos, escándalos, famoseo, etc.). Los dirigentes de los dos principales emporios empresariales del periodismo neoyorkino, Hearst (cuya vida inspiraría la famosa película de Orson Welles, Ciudadano Kane) y Pulitzer (sí, el de los famosos Premios Pulitzer), no dudaron en manipular de forma descarada la información referente a la rebelión cubana contra España, de manera que no solo propiciaron que la opinión pública americana se decantara por la intervención estadounidense en la guerra, sino que empujaron al presidente McKinley a declarar la guerra a España, cuyo desarrollo y consecuencias (el Desastre del 98) hemos estudiado en clase.
Pese a lo exagerado de los artículos incendiarios del New York Journal y el New York World (los periódicos de Hearst y Pulitzer respectivamente), estos fueron haciendo mella en la opinión pública de manera que cuando se produjo el accidente de la explosión a bordo del Acorazado Maine en el puerto de La Habana, dichos magnates de la prensa lanzaron la andanada final que condujo a la Guerra Hispano-Estadounidense.
Durante la segunda mitad del siglo XX, la prensa escrita dejará paso a la televisión. Sin embargo, la manipulación informativa no ha cesado; más bien se ha hecho más sutil y refinada, y más universal, ya que si la prensa decimonónica llegaba tan sólo a un mínimo porcentaje de la población, la televisión está actualmente en todos los hogares del planeta.
Por eso es nuestra obligación no conformarnos con la apariencia de las cosas, sino contrastar las noticias desde diferentes fuentes y aplicar nuestro sentido crítico.
Sobre todo en nuestra época, donde las guerras (en algunas de las cuales España ha participado, como en Irak, Afganistán o Libia) han pasado a calificarse como acciones humanitarias, y donde internet ha empezado a configurarse como una potente herramienta de comunicación, como se demostró con el caso Wikileaks.
Desde finales del siglo XIX, esta especie de guerra sucia tiene como principal soporte dicha manipulación de la información a través de los mass media, como la televisión o los periódicos. Nuestro país tiene el dudoso honor de haber sido objeto de campañas de desprestigio desde la época de Felipe II (recordad lo de la Leyenda Negra), pero la más sucia, feroz e interesada fue, sin ninguna duda, la que pusieron en marcha los periódicos estadounidenses para declarar la guerra a España y hacerse con las colonias españolas del Pacífico y el Caribe a finales del siglo XIX.
En efecto, a finales de siglo los periódicos sensacionalistas de los Estados Unidos eran la quintaesencia de lo que hoy denominamos periodismo amarillo (aquel que no tiene en cuenta el rigor de la información, sino el impacto en la opinión pública, con profusión de asesinatos, escándalos, famoseo, etc.). Los dirigentes de los dos principales emporios empresariales del periodismo neoyorkino, Hearst (cuya vida inspiraría la famosa película de Orson Welles, Ciudadano Kane) y Pulitzer (sí, el de los famosos Premios Pulitzer), no dudaron en manipular de forma descarada la información referente a la rebelión cubana contra España, de manera que no solo propiciaron que la opinión pública americana se decantara por la intervención estadounidense en la guerra, sino que empujaron al presidente McKinley a declarar la guerra a España, cuyo desarrollo y consecuencias (el Desastre del 98) hemos estudiado en clase.
Pese a lo exagerado de los artículos incendiarios del New York Journal y el New York World (los periódicos de Hearst y Pulitzer respectivamente), estos fueron haciendo mella en la opinión pública de manera que cuando se produjo el accidente de la explosión a bordo del Acorazado Maine en el puerto de La Habana, dichos magnates de la prensa lanzaron la andanada final que condujo a la Guerra Hispano-Estadounidense.
Durante la segunda mitad del siglo XX, la prensa escrita dejará paso a la televisión. Sin embargo, la manipulación informativa no ha cesado; más bien se ha hecho más sutil y refinada, y más universal, ya que si la prensa decimonónica llegaba tan sólo a un mínimo porcentaje de la población, la televisión está actualmente en todos los hogares del planeta.
Por eso es nuestra obligación no conformarnos con la apariencia de las cosas, sino contrastar las noticias desde diferentes fuentes y aplicar nuestro sentido crítico.
Sobre todo en nuestra época, donde las guerras (en algunas de las cuales España ha participado, como en Irak, Afganistán o Libia) han pasado a calificarse como acciones humanitarias, y donde internet ha empezado a configurarse como una potente herramienta de comunicación, como se demostró con el caso Wikileaks.
domingo, 13 de marzo de 2011
¡Pucherazo!
Algunas palabras y expresiones coloquiales pasan a ser patrimonio popular sin conocer su origen. Una de ellas es "pucherazo".
Cuando Cánovas y Sagasta pusieron en marcha el sistema del Turno Pacífico, pilar de la Restauración, uno de los requisitos fundamentales era el amañamiento de las elecciones para que en las Cortes hubiera una holgada mayoría que apoyara al gobierno.
El sistema era el siguiente:
1º El rey disolvía las Cortes y nombraba un nuevo gobierno.
2º El Ministro de la Gobernación convocaba nuevas elecciones y se reunía con los líderes de los partidos dinásticos: el Conservador y el Liberal.
3º Ambos partidos, mediante el procedimiento del encasillado, decidían qué candidato ganaría en cada una de las circunscripciones electorales, que estaban también amañadas (por ejemplo, una circunscripción rural con 5000 habitantes podía elegir los mismos diputados que una ciudad con un millón).
4º Cuando se hacía el recuento de votos, se amañaba el resultado de manera que siempre ganara el candidato prefijado.
Esto último era lo más problemático. Normalmente no era necesario hacer nada, ya que los caciques locales o comarcales ya se encargaban de presionar al electorado (repartiendo votos a las puertas de los lugares de votación, comprando votos con favores, etc.), pero a veces sí que era necesario manipular las votaciones.
Lo más corriente era sacar las papeletas de votación de la urna e introducir en ella nuevas papeletas... con el nombre del candidato decidido de antemano, claro.
Estos votos se guardaban en un puchero, de ahí la expesión.
La cosa era tan esperpéntica que a veces se reflejaba en las actas que había votado gente que había fallecido semanas antes (llamados, jocosamente, lázaros, porque habían resucitado para votar) , o que había estado ausente, etc.
En los casos más extremos se destruían las actas electorales.
Esta forma de actuar no era exclusiva de España, sino que se daba en la época en la mayoría de países occidentales, desde los EEUU hasta la Alemania de Bismarck. De hecho, Cánovas copió el sistema del Turnismo del caso inglés, donde también se turnaban en el poder los partidos Liberal (Whig) y los Conservador (Tory) con parecidos procedimientos fraudulentos, como los llamados burgos podridos.
miércoles, 26 de enero de 2011
Donde dije digo, digo Diego: la vida y milagros de Fernando VII
Hemos visto en clase cómo ya desde el Proceso de El Escorial, el bueno de Fernando VII (entonces Príncipe de Asturias), aún un pipiolo, denunció a todos sus compinches para escurrir el bulto . Desde entonces, toda su vida fue una serie completita de acciones rastreras y traiciones a troche y moche:
- Destronó a su propio padre (Carlos IV) en el Motín de Aranjuez (1808).
- Le entregó la Corona a Napoleón en las Abdicaciones de Bayona, a cambio de salvar el pellejo.
- Mientras en la llamada Guerra de la Independencia se le idolatraba en España como el Rey Deseado, y se mataba y se moría por su causa, él estaba tan contento haciéndole la pelota de la manera más rastrera al Pequeño Corso (Napoleón) en su retiro dorado de Valençay.
- Además, reconoció, públicamente y en reiteradas ocasiones, como rey legítimo de España, a José I Bonaparte.
- Cuando acabó la Guerra de la Independencia (1814), tardó un suspiro en derogar la Constitución de Cádiz y meter en la cárcel a los liberales más recalcitrantes (los mismos que se habían jugado el cuello por su Real Testa Coronada).
- En 1820, tras el pronunciamiento del general Riego, juró la Constitución de Cádiz (la misma que seis años antes había declarado nula y sin ningún valor) y ser un monarca constitucional.
- En 1823 llamó en su ayuda a los reyes europeos, que enviaron un ejército (los Cien Mil Hijos de san Luis) para aplastar a los liberales. En seguida, el bueno del Fernan volvió a declarar nulo su juramento constitucional y volvió a perseguir y encarcelar a quienes habían defendido la legalidad de la Constitución por él jurada y sancionada.
- En 1830 promulgó la Pragmática Sanción, que derogaba la Ley Sálica, pero en 1832, estando gravemente enfermo, fue presionado por los partidarios de su hermano Carlos (que heredaría el reino si la Ley Sálica seguía en vigor) para derogar la Pragmática Sanción.
- Un año después, una vez restablecido y con el apoyo de los elementos más progresistas del régimen, volvió a poner en vigor la Pragmática para permitir que su hija pudiera reinar.
En fin toda una joyita. Hasta su propia madre, María Luisa de Parma, llegó a pedir al Emperador de los Franceses que lo fusilara.
Como muestra, Napoleón, en sus Memorias, dijo de él (el texto lo podéis encontrar en la Wikipedia):
"No cesaba Fernando de pedirme una esposa de mi elección: me escribía espontáneamente para cumplimentarme siempre que yo conseguía alguna victoria; expidió proclamas a los españoles para que se sometiesen, y reconoció a José, lo que quizás se habrá considerado hijo de la fuerza, sin serlo; pero además me pidió su gran banda, me ofreció a su hermano don Carlos para mandar los regimientos españoles que iban a Rusia, cosas todas que de ningún modo tenía precisión de hacer. En fin, me instó vivamente para que le dejase ir a mi Corte de París, y si yo no me presté a un espectáculo que hubiera llamado la atención de Europa, probando de esta manera toda la estabilidad de mi poder, fue porque la gravedad de las circunstancias me llamaba fuera del Imperio y mis frecuentes ausencias de la capital no me proporcionaban ocasión."
Napoleón llegó incluso a publicar su correspondencia con Fernando VII en un periódico parisino para que el pueblo español se diera cuenta de la calaña de aquél a quien llamaban El deseado, a lo que Fernando VII respondió dando las gracias al Emperador por mostrar así al mundo el amor que por él profesaba.
Y, a todo esto, lo más aleccionador es la actitud del pueblo español. Cuando los liberales, al grito de "¡¡¡Viva la Pepa!!!", advertían a sus conciudadanos que Fernando VII los cargaría de cadenas, los patriotas españoles respondían:
¡¡¡Vivan las caenas!!!
Yes. Spain is different.
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lunes, 10 de enero de 2011
El Requerimiento. Una treta para el sometimiento de los indígenas americanos.

Cuando se produjo el Descubrimiento de América de 1492, la política de la Monarquía Hispánica empieza a sufrir un enorme giro. Entre otras cosas, se prepara para ser un reino fuerte y poderoso gracias a las riquezas que podía obtener del Nuevo Mundo. Para ello, era necesario establecer mecanismos de sometimiento de la población indígena americana. Uno de ellos fue la aculturación en forma de evangelización forzosa. El Requerimiento no es más que una manifestación de este proceso, se trataba de la lectura pública en los poblados indios de textos referentes a la obediencia debida a sus nuevos señores, los reyes hispanos, y la aceptación de la verdadera fe. Si este requerimiento recibía algún tipo de rechazo, significaba que se convertían automáticamente en enemigos de la Corona y de Dios, lo que suponía el derecho de los conquistadores de masacrar a los rebeldes y esclavizar a los supervivientes. Así era el siglo XVI, un tiempo en el que se cruzó el espíritu medieval caballeresco con los conceptos modernos del dominio del comercio y de los mares. En fin, aquí os dejo una reproducción de un "Requerimiento" de los primeros años de dicho siglo:
De parte del muy alto e muy poderoso y muy católico defensor de la Iglesia, siempre vencedor y nunca vencido, el gran rey don Hernando el Quinto de las Españas, de las dos Çicilias, de Iherusalem y de las Islas e Tierra Firme del mar Océano, etcétera, domador de las gentes bárbaras, y de la muy alta y muy poderosa señora la reina Doña Juana, su muy cara e muy amada hija, nuestros señores, Yo, Pedrarias Dávila, su criado, mensajero y capitán, vos notifico y hago saber como mejor puedo:
Que Dios Nuestro Señor, uno y eterno, crió el cielo y la tierra y un hombre y una mujer, de quien nosotros y vosotros y todos los hombres del mundo fueron y son descendientes y procreados, y todos los que después de nosotros vinieren; mas, por la muchedumbre de la generación que destos ha sucedido desde cinco mill y más años que el mundo fué criado, fué necesario que los unos hombres fuesen por una parte y otros por otra, y se dividiesen por muchos reinos e provincias, que en una sola no se podían sostener ni conservar.
De todas estas gentes Nuestro Señor dió cargo a uno, que fué llamado San Pedro, para que de todos los honbres del mundo fuese señor e superior, a quien todos ovedeciesen, y fuese cabeça de todo el linaje umano donde quiera que los honbres viviesen y estubiesen, y en cualquier ley, seta o creencia y dióle a todo el mundo por su reino, señorío y jurisdicción. Y como quier que le mandó que pusiese su silla en Roma, como en lugar más aparejado para regir el mundo, mas tanbién le permitió que pudiese estar y poner su silla en cualquier otra parte del mundo y juzgar y governar a todas las gentes, christianos, moros, judíos, gentiles, y de qualquier otra seta o creencia que fuesen. A este llamaron Papa, que quiere decir admirable, mayor, padre y goardador, porque es padre y governador de todos los hombres. A este San Pedro obedescieron y tomaron por señor, rey y superior del universo los que en aquel tiempo vivían, y ansímismo an tenido todos los otros que después dél fueron al pontificado heligidos; ansi se ha continuado hasta agora y se continuará hasta que el mundo se acabe.

Uno de los Pontífices passados que en lugar deste sucedió en aquella silla e dignidad que he dicho, como señor del mundo, hizo donación destas Islas y Tierra Firme del mar Océano a los dichos Rey e Reyna y a sus subcessores en estos reinos, nuestros Señores, con todo lo que en ellas ay, segund se contiene en ciertas escripturas que sobre ello pasaron, segund dicho es que podeis ver si quisiérdes. Ansi que Sus Altezas son reyes y señores destas Islas e Tierra firme por virtud de la dicha donación; y como a tales reyes y señores, algunas islas más, y casi todas a quien esto ha seído notificado, han recibido a Sus Altezas y les han obedescido y servido y sirven como súbditos lo deven hazer; y con buena voluntad y sin ninguna resistencia, luego sin dilación como fueron informados de lo susodicho, obedecieron y recibieron los varones religiosos que sus Altezas les enbiaban para que les predicasen y enseñasen nuestra Santa Fee, y todos ellos de su libre agradable voluntad, sin premia ni condición alguna, se tornaron christianos, y lo son, y Sus Altezas los recibieron alegre y benignamente, y ansi los mandó tratar como a los otros sus súbditos y vasallos, y vosotros sois tenidos y obligados a hazer lo mismo.
Por ende, como mejor puedo vos ruego y requiero que entendais bien ésto que os he dicho, y tomeis para entenderlo y deliberar sobre ello el tienpo que fuere justo, y reconoscais a la Iglesia por señora y superiora del universo mundo y al Sumo Pontífice, llamado Papa, en su nombre, y al Rey y a la Reina, nuestros señores, en su lugar, como superiores e señores y reyes desas Islas y Tierra Firme, por virtud de la dicha donación, y consintais y deis lugar que estos padres religiosos vos declaren y prediquen lo suso dicho. Si ansi lo hicierdes, haréis bien y aquello a que sois tenidos y obligados, y Sus Altezas, y yo en su nombre, vos recibirán con todo amor y caridad, y vos dexarán vuestras mugeres, hijos y haziendas libres, sin servidumbre, para que dellas y de vosotros hagais libremente todo lo que quisierdes e por bien tubierdes, y no vos compelerán a que vos torneis christianos, salvo si vosotros, informados de la verdad, os quisierdes convertir a nuestra santa Fee católica, como lo han hecho casi todos los vecinos de las otras islas, y allende desto, Su Alteza vos dará muchos previlejos y esenciones y vos hará muchas mercedes. Si no lo hiciérdes, o en ello dilación maliciosamente pusierdes, certificoos que con el ayuda de Dios yo entraré poderosamente contra vosotros y vos haré guerra por todas las partes y maneras que yo pudiere, y vos subjetaré al yugo y obidiencia de la Iglesia y de Sus Altezas, y tomaré vuestras personas y de vuestras mugeres e hijos y los haré esclavos, y como tales los venderé y disporné dellos como Su Alteza mandare, y vos tomaré vuestros bienes, y vos haré todos los males e daños que pudiere, como a vasallos que no obedecen ni quieren recibir a su señor y le resisten y contradicen. Y protesto que las muertes y daños que dello se recrecieren sea a vuestra culpa, y no de Sus Altezas, ni mia, ni destos cavalleros que conmigo vinieron. Y de cómo lo digo y requiero, pido al presente escribano que me lo dé por testimonio sinado, y a los presentes ruego que dello sean testigos.
jueves, 2 de diciembre de 2010
Pintura románica
Recordad que vimos en clase que la pintura románica estaba casi siempre supeditada a la arquitectura y que la solía cubrir por completo, ya que un edificio románico (sobre todo las iglesias) no se consideraba acabado hasta que no se pintaba. No sólo no se dejaba ni una pared sin enfoscar ni colorear, sino que incluso los relieves y la estatuaria estaban policromados.
Vimos que sólo había dos ejemplos de pintura que no fuese mural: los manuscritos iluminados (como el célebre Comentario sobre el Apocalipsis de Beato de Liébana) y los frontales de altar.
Precisamente hemos tenido la suerte de recibir vía Tuenti esta parodia de un frente de altar. Sin embargo, coñas aparte, podemos ver casi todas las características de un frontal de altar auténtico: un panel central alusivo al personaje a quien se dedica la advocación del templo, paneles laterales alusivos a su vida (en este caso son paneles únicos en cada lado, pero a veces están divididos en dos partes), línea nítida marcando los contornos, tintas planas, colores vivos y paleta escasa, estereotipación de gestos, desproporción, simbología cristiana (mandorla, alfa y omega, la Virgen como trono de Dios, etc.), etc.
Sólo hemos visto alguna pega: que los frontales de altar catalanes (que son los más frecuentes) no presentan ese paisaje estilizado (esto es más propio del románico del Camino de Santiago, recordad las pinturas del Panteón de san Isidoro de León), y que la buena de la Esteban parece más una Virgen gótica, del modelo de la Galactotrofusa (amamantando al niño).
Recordad en Historia de España, cuando estudiemos el tema de Carlos I y el Concilio de Trento, cómo esta imagen de la Virgen amamantando será retirada de la circulación por las nuevas concepciones religiosas, que alcanzarán como en ninguna otra época al mundo del Arte.
Vimos que sólo había dos ejemplos de pintura que no fuese mural: los manuscritos iluminados (como el célebre Comentario sobre el Apocalipsis de Beato de Liébana) y los frontales de altar.
Precisamente hemos tenido la suerte de recibir vía Tuenti esta parodia de un frente de altar. Sin embargo, coñas aparte, podemos ver casi todas las características de un frontal de altar auténtico: un panel central alusivo al personaje a quien se dedica la advocación del templo, paneles laterales alusivos a su vida (en este caso son paneles únicos en cada lado, pero a veces están divididos en dos partes), línea nítida marcando los contornos, tintas planas, colores vivos y paleta escasa, estereotipación de gestos, desproporción, simbología cristiana (mandorla, alfa y omega, la Virgen como trono de Dios, etc.), etc.
Sólo hemos visto alguna pega: que los frontales de altar catalanes (que son los más frecuentes) no presentan ese paisaje estilizado (esto es más propio del románico del Camino de Santiago, recordad las pinturas del Panteón de san Isidoro de León), y que la buena de la Esteban parece más una Virgen gótica, del modelo de la Galactotrofusa (amamantando al niño).
Recordad en Historia de España, cuando estudiemos el tema de Carlos I y el Concilio de Trento, cómo esta imagen de la Virgen amamantando será retirada de la circulación por las nuevas concepciones religiosas, que alcanzarán como en ninguna otra época al mundo del Arte.
sábado, 25 de septiembre de 2010
¡Manipulación!
En clase de Historia de España nos referíamos a lo importantes que son las fuentes a la hora de juzgar un acontecimiento histórico. Estuvimos viendo un spot bastante gracioso en el que un abuelete nos contaba cómo las circunstancias habían hecho que no apareciera en una de las fotos más famosas de la Historia, la que Charles Clyde Ebbets realizó en los años 30 y que mostraba el almuerzo de los obreros suspendidos en una viga durante la construcción del Rockefeller Center de Nueva York.
Citábamos también, como ejemplo, las dos versiones de la Batalla de Covadonga, una desde el punto de vista del literato e historiador árabe Al-Maqqari, y la otra desde el punto de vista cristiano, de la Crónica de Alfonso III. Aunque ambas fuentes hablan de un mismo hecho (lo que conocemos como "el inicio de la Reconquista"), está tratado de manera tan diferente que debemos pensárnoslo dos veces a la hora de admitir cualquiera de las dos versiones como verdadera.
Sin embargo, la manipulación de las fuentes no es algo del pasado. Es más, cuanto más nos acercamos a nuestros días, esta manipulación de la información se va haciendo cada vez más refinada y difícil de detectar para el ojo poco entrenado. Por ejemplo, es ya clásico recurrir como ejemplo a la foto de Lenin arengando a las masas que Stalin ordenó censurar eliminando a su competidor, Trotsky, literalmente, de la foto (más tarde se encargaría de eliminarlo también físicamente). Un trabajo digno del mejor Photoshop.
Pero tampoco es necesario hacerlo de una manera tan expeditiva. Son típicas las fotos de los políticos en campaña electoral con su aspecto mejorado o apareciendo al lado de los menesterosos, besando niños y niñas a tutti pleni y apareciendo como sesudos protectores del bien común. Felipe González, por ejemplo, pasó a la historia del márketing político al aparecer en los carteles de campaña a la presidencia del Gobierno con las patillas blanqueadas, de manera que su aspecto pareciera más experimentado, menos bisoño.
Y, para rizar el rizo, hay que fijarse también en lo que no dice la foto. Alfonso puso un ejemplo muy claro en clase: la foto del dictador Francisco Franco con el cardenal Tarancón. Cuando Franco aparecía en las fotos de las entrevistas oficiales con una mesa repleta de papeles, libros y documentos, el mensaje subliminal (recordad lo que vimos sobre las Leyes de la Gestalt en clase de Historia del Arte) estaba claro: Franco estaba trabajando día y noche por la nación, tanto que el trabajo se le acumulaba al pobrecico.
Por ello hay que estar siempre con el ojo avizor. Una vez más, hay que echar mano a la cultura popular: de lo que veas, la mitad creas.
Aplicaros el cuento.
Sobre todo, en clase.
Citábamos también, como ejemplo, las dos versiones de la Batalla de Covadonga, una desde el punto de vista del literato e historiador árabe Al-Maqqari, y la otra desde el punto de vista cristiano, de la Crónica de Alfonso III. Aunque ambas fuentes hablan de un mismo hecho (lo que conocemos como "el inicio de la Reconquista"), está tratado de manera tan diferente que debemos pensárnoslo dos veces a la hora de admitir cualquiera de las dos versiones como verdadera.
Sin embargo, la manipulación de las fuentes no es algo del pasado. Es más, cuanto más nos acercamos a nuestros días, esta manipulación de la información se va haciendo cada vez más refinada y difícil de detectar para el ojo poco entrenado. Por ejemplo, es ya clásico recurrir como ejemplo a la foto de Lenin arengando a las masas que Stalin ordenó censurar eliminando a su competidor, Trotsky, literalmente, de la foto (más tarde se encargaría de eliminarlo también físicamente). Un trabajo digno del mejor Photoshop.
Pero tampoco es necesario hacerlo de una manera tan expeditiva. Son típicas las fotos de los políticos en campaña electoral con su aspecto mejorado o apareciendo al lado de los menesterosos, besando niños y niñas a tutti pleni y apareciendo como sesudos protectores del bien común. Felipe González, por ejemplo, pasó a la historia del márketing político al aparecer en los carteles de campaña a la presidencia del Gobierno con las patillas blanqueadas, de manera que su aspecto pareciera más experimentado, menos bisoño.
Y, para rizar el rizo, hay que fijarse también en lo que no dice la foto. Alfonso puso un ejemplo muy claro en clase: la foto del dictador Francisco Franco con el cardenal Tarancón. Cuando Franco aparecía en las fotos de las entrevistas oficiales con una mesa repleta de papeles, libros y documentos, el mensaje subliminal (recordad lo que vimos sobre las Leyes de la Gestalt en clase de Historia del Arte) estaba claro: Franco estaba trabajando día y noche por la nación, tanto que el trabajo se le acumulaba al pobrecico.
Por ello hay que estar siempre con el ojo avizor. Una vez más, hay que echar mano a la cultura popular: de lo que veas, la mitad creas.
Aplicaros el cuento.
Sobre todo, en clase.
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