Mostrando entradas con la etiqueta Feminismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Feminismo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de abril de 2016

Las mujeres que alcanzaron las estrellas.

Son muchos los éxitos conseguidos en la conquista del espacio. Estos hitos de la humanidad son recordados hoy como los mayores logros de nuestra especie y a quienes realizaron estas hazañas se les considera héroes. Por ejemplo, el primer Ser Humano en adentrarse en el espacio, el soviético Yuri Gagarin en 1961 o el primer hombre pisar nuestro satélite, la Luna, Neil Armstrong, en 1969 con la misión del Apolo XI.

Sin embargo, fueron muchas las mujeres que trabajaron y participaron en la conquista del espacio. La primera de ellas es conocida por la película del director español Alejandro Amenábar, Ágora (2009), Hipatia de Alejandría. Esta profesora greco-egipcia de matemáticas y astronomía, seguidora de Platón, nacida en el siglo V d.C., es decir, hace más de 1500 años, fue la primera en determinar mediante el estudio de la geometría, el álgebra y las matemáticas la posición de las estrellas en la bóveda celeste. Ese cielo nocturno que siempre nos acompaña. A pesar de ser una de las mujeres más reconocidas en su campo, será asesinada por los cristianos al considerar que su conocimiento era "pagano".


Otras mujeres que añadieron conocimiento a la astronomía fueron, entre otras, Caroline Herschel perfeccionando el diseño de los telescopios y Maria Mitchell, profesora de ciencia y descubridora de multitud de estrellas y cometas, ambas en el siglo XIX.

No obstante, la primera mujer que marca un hito espacial es la soviética Valentina Tereshkova, ella

domingo, 25 de octubre de 2015

El inicio del feminismo en el arte y el diseño: las Glasgow Girls


La Escuela de Glasgow es una de las tendencias del llamado modernismo geométrico más novedosas de finales del siglo XIX, tanto por sus postulados estéticos en la concepción de la imagen gráfica y el diseño en general como en lo avanzado de sus posicionamientos sociales.
En una época (la Gran Bretaña victoriana) en la que en otros ámbitos la mujer no era sino una especie de florero cuyo único papel en el arte era el de adornar y atraer (como hemos visto en clase de Historia de la Imagen Publicitaria II en ejemplos tan casposos como Jules Cheret), en la Escuela de Glasgow se desarrolló un ambiente cultural en el que, casi por vez primera, las mujeres tomaron la iniciativa en todos los campos del diseño y la creación.
La Stook School de la Escuela de Glasgow
Como parte integrante de este maravilloso universo de las Escuelas de Arte, nos llena de odgullo y zatizfadción comprobar cómo la Escuela de Arte de Glasgow se convirtió en punta de lanza del diseño internacional y, además, fueron las mujeres, las Glasgow Girls, quienes más aportaron a este impulso, algo que viene al pelo ahora que dentro de unos días, el 7 de noviembre, tendrá lugar la Marcha Estatal contralas violencias machistas.

Diseño de Margaret Macdonald para la carta de un salón de té
Una de las obras de Lxs cuatro
Es cierto que en el seno del movimiento de la Escuela de Glasgow apareció un genio que eclipsó

sábado, 11 de mayo de 2013

Buena madre y buena esposa


Una de las consecuencias más catastróficas del Franquismo fue el fuerte retroceso que sufrieron los derechos de la mujer, sobre todo si tenemos en cuenta que durante la efímera IIª República se había alcanzado, por primera vez, la equiparación legal entre mujeres y hombres en casi todos los aspectos.
El Franquismo relegó a la mujer a la condición de ciudadano de segunda, a la que reservó las tareas domésticas y alejó de la vida pública, cuya esfera estaba reservada para el varón.
La visión franquista de la mujer estaba totalmente mediatizada por el modelo patriarcal imperante: la mujer debía recluirse en el hogar, ser casta, sumisa, obediente y complaciente; no debía meterse en temas serios (de hombres) ni trabajar fuera de casa excepto en trabajos para señoritas (esencialmente trabajos de asistente, secretaria, enfermera, etc.) hasta que se casaran; tampoco podían ser titulares de una cuenta bancaria en solitario, ni salir al extranjero sin permiso del padre o del marido.
La ley era totalmente asimétrica: la mujer debía tolerar estoicamente todo tipo de abuso en el matrimonio, ya que si abandonaba el hogar podía ser condenada a fuertes penas de cárcel; y si era sorprendida en adulterio podía ser asesinada por su marido sin ninguna consecuencia para éste, mientras que si el adúltero era el marido, un intento de abandono o de agresión por parte de la mujer era penado con cárcel para ella.
Toda mujer que no aceptara el papel impuesto por el régimen corría el riesgo de ser excluida socialmente, ya que, por ejemplo, al no concebirse el sexo antes del matrimonio, cualquier mujer que perdiera su virginidad antes de la boda entraba en una categoría cercana a la de buscona o prostituta, a la que cualquier hombre podía tratar como tal.
La lista de agravios para la mujer era casi de nunca acabar. Durante casi 40 años de dictadura tanto los instrumentos propios del Movimiento, como la Sección Femenina de Falange, así como la Iglesia Católica, que era parte integrante del régimen, se encargaron de inculcar a machamartillo los valores de una versión del catolicismo reaccionaria y machista, donde los modelos a imitar eran Isabel la Católica y Santa Teresa de Jesús, abnegadas, devotas y castas. La Sección Femenina, dirigida por Pilar Primo de Rivera, hermana del fundador de Falange, se encargaba del adoctrinamiento ideológico de las señoritas, sobre todo de aquellas que aspiraban a un puesto en la administración o el funcionariado, como secretarias o maestras, cuya afiliación era obligatoria.
Un ejemplo de un lindo manual para la buena esposa se puede encontrar aquí, o pinchando sobre las imágenes, que son parte de dicho manual, donde se enseñaban las reglas de oro para hacer felices a los esforzados maridos. También en esta dirección de slideshare se puede encontrar una florida colección de instrucciones sobre cómo actuar con el marido, algunas curiosísimas, sobre todo las referentes a cómo actuar en la cama.
“Las mujeres nunca descubren nada; les falta, desde luego, el talento creador, reservado por Dios para inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer más que interpretar, mejor o peor, lo que los hombres nos dan hecho”.
Y en Medina, la revista de la Sección Femenina, se podía leer el 13 de agosto de 1944:
“La vida de toda mujer, a pesar de cuanto ella quiera simular -o disimular- no es más que un eterno deseo de encontrar a quien someterse”.
Hay un proverbio que dice que los pueblos que olvidan su Historia están condenados a repetirla. Hubo un tiempo en el que se trató a la mujer como florero y como felpudo. Está en nuestra mano que no ocurra nunca más.

P.D.: De postre se puede visitar esta página, donde se muestran algunos de los estereotipos que en 1961 se tenían en  nuestro país sobre la masculinidad y la feminidad.

sábado, 16 de abril de 2011

La conquista de la Democracia: Clara Campoamor y el voto de las mujeres

Aviso: este artículo tiene una importante errata. La primera persona de cada grupo que la descubra tendrá un 10 que se sumará al casillero de las actividades voluntarias. A por ello, que es gratis.
Durante toda la Historia de España, hasta bien entrado el siglo XX, la situación de la mujer era de clara subordinación al hombre.
A la mujer no se le permitía hacer nada sin el permiso del padre o del marido: no podía abrir cuentas bancarias, gestionar negocios, o, ni siquiera, asistir a clases a la Universidad. El papel de la mujer se reducía al de buena esposa y madre, encargada de las labores del hogar mientras que el hombre se encargaba de la vida social.
Sin embargo, ya desde el siglo XIX un puñado de jóvenes arrojadas habían sido capaces de alcanzar estudios universitarios. Uno de los primeros casos fue Concepción Arenal, que tuvo que llegar al extremo de tener que disfrazarse de hombre para poder asistir a clase.
Cuando el 14 de abril de 1931 se proclamó la IIª República en España, la situación de la mujer era aún de clara discriminación. La política seguía siendo cosa de hombres y sólo algunas mujeres como la anarquista Lucía Sánchez Saornil, la marxista Margarita Nelken, o las republicanas Victoria Kent o Clara Campoamor  llegaron a hacerse un hueco en este mundo de hombres.
A pesar de que los partidos de izquierdas ejercieron una notable influencia a la hora de redactar la constitución de la República Española de 1931, introduciendo leyes progresistas como el derecho al divorcio o a que las mujeres pudieran ser elegidas diputadas, no recogió aún el derecho al voto por parte de las mujeres, a pesar de que importantes líderes políticos, como el socialista Indalecio Prieto, lo defendieron con ahinco.
Precisamente uno de los momentos estelares de la historia del sufragismo fue el debate del artículo 36 de la constitución que aprobaba el voto femenino.
En este debate se enfrentaron Clara Campoamor, que defendía la igualdad entre hombres y mujeres sin restricciones, y Victoria Kent, que pensaba como Clara, pero que creía que el voto femenino sería mediatizado por el clero y al final supondría una trampa para la República.
Tras apasionadas intervenciones, con argumentos de todo tipo a favor y en contra, se eliminó la última traba legal para la igualdad entre hombres y mujeres.
Por primera vez en España, las mujeres entraban por la puerta grande de la Historia de mano de la República.
Como predijo Victoria Kent, en las elecciones de 1933 la derecha ganó gracias, precisamente, al voto de las mujeres.  Sin embargo, gracias a Clara Campoamor y a su verbo incendiario, prevaleció la razón por encima de los intereses partidistas. Finalizamos esta entrada con una de las citas más famosas de Clara Campoamor, pronunciada en el transcurso del famoso debate (recogida de "El voto femenino y yo". Editorial Horas. Madrid, 2006, p. 107):

"Resolved lo que queráis, pero afrontando la responsabilidad de dar entrada a esa mitad de género humano en política, para que la política sea cosa de dos, porque solo hay una cosa que hace un sexo solo: alumbrar; las demás las hacemos todos en común, y no podéis venir aquí vosotros a legislar , a votar impuestos, a dictar deberes, a legislar sobre la raza humana, sobre la mujer y sobre el hijo, aislados, fuera de nosotras".