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lunes, 26 de febrero de 2018

Los límites de la libertad de expresión: ¿Democracia o Neomacartismo?

https://www.ecured.cu/Macartismo
Con estupor estamos asistiendo a lo que un amplio sector del mundo de la cultura se refiere ya como una especie de caza de brujas contra la libertad de expresión en España, sobre todo en lo que afecta al mundo del arte y la música. Ya no solo son los raperos encarcelados y multados por las críticas vertidas contra el statu quo en sus letras o sus tuits, como ocurrió con el cantante de los Def Con Dos, César Strawberry, Pablo Hasel, Valtonyc, o La insurgencia, sino que incluso se ha llegado a secuestrar una edición de un libro (Fariña, de Nacho Carretero), o a retirar de la feria de arte contemporáneo ARCO una obra de denuncia social (Presos políticos en la España Contemporánea, de Santiago Sierra).
Presos políticos en la España Contemporánea, de Santiago Sierra,
Foto de El Independiente
Precisamente estamos viendo en clase algunos ejemplos de censura de obras de arte, sobre todo en cine, como fue el caso de Las Hurdes, tierra sin pan, de Buñuel, o de El gran dictador, de Chaplin, que no pudo verse en España hasta después de la muerte del dictador Franco.
Goebbels visitando una de las exposiciones de Arte Degenerado
Los más extremos casos de censura fueron las exposiciones de Arte Degenerado montadas por las autoridades de la Alemania nazi, en las cuales se mostraban obras de carácter vanguardista para luego ser destruidas en un acto de purificación muy parecido a los Autos de Fe.
Todo ello nos lleva a una reflexión: ¿hasta qué punto las autoridades políticas deben intervenir a la hora de censurar una obra de arte? Está claro que se trata de un debate interesante.

lunes, 12 de febrero de 2018

Dorothea Lange, la fotógrafa del pueblo

Dorothea Lange
Estos días estamos viendo en clase las manifestaciones artísticas del periodo de la Gran Depresión, una época con evidentes paralelismos con la actual, con una crisis económica devastadora que condujo a una gran parte de la población occidental a la marginalidad, la exclusión y la pobreza.

Como las flores creciendo en el estiércol, asistimos en esta época al nacimiento del reportaje gráfico, cuyos mejores representantes en los Estados Unidos fueron Walker Evans y, sobre todo, Dorothea Lange, la que se presentaba en sus tarjetas de visita como Fotógrafa del pueblo.

http://www.bjp-online.com/2018/01/barbican-change-season-2018/La indómita Dorothea Lange (1895-1865) es uno de los mejores ejemplos de

lunes, 19 de diciembre de 2016

Mujer frente al espejo, de Edgar Degas

Mujer frente al espejo. Edgar Degas, 1899.
Mujer frente al espejo. Edgar Degas, 1899.

Una de las obras más personales y sensuales de Degas es una pintura al pastel titulada Mujer frente al espejo.
En sí, esta pintura es un ejemplo programático de la obra del pintor francés, porque aúna la concepción de la línea clasicista con los procedimientos de los impresionistas, basados esencialmente en la captación de la luz sobre todo tipo de superficies.
Pero la obra tiene algo más: donde cualquier ser humano vería una acción cotidiana como es esta, la de peinarse y arreglarse el cabello frente a un espejo, Degas descubre luz, descubre el Universo condensado en un instante. Podemos imaginar al pintor transfigurado ante la belleza del momento, saltando de su sitio como un resorte y pidiendo a la modelo que paralice el gesto, para inmortalizarlo. Degas descubre la magia de la luminosidad que se anuda en la nuca y corre por la espalda, de manera que el resto de la composición es pura anécdota.
Esta obra condensa la esencia de la pintura, es un canto a la belleza fugaz: es la belleza clásica en una técnica totalmente revolucionaria para la época.
En efecto, aunque ya hemos visto en clase que el pastel fue utilizado desde mucho antes por artistas como Rosalba Carriera, serán los impresionistas quienes sacarán todo el partido a esta modalidad de pintura en lápiz, idónea para un trazo rápido, eléctrico, gestual y de mancha yuxtapuesta. Impresionistas de los que, por cierto, Degas formó parte, aunque durante toda su vida renegó de sus principios, ya que se consideraba a sí mismo un clasicista, seguidor de Ingres y de los académicos, un pintor de la vieja escuela que odiaba la pintura rápida al aire libre pero que revolucionó la pintura de interiores captando las atmósferas como nunca lo hizo nadie.

domingo, 25 de octubre de 2015

El inicio del feminismo en el arte y el diseño: las Glasgow Girls


La Escuela de Glasgow es una de las tendencias del llamado modernismo geométrico más novedosas de finales del siglo XIX, tanto por sus postulados estéticos en la concepción de la imagen gráfica y el diseño en general como en lo avanzado de sus posicionamientos sociales.
En una época (la Gran Bretaña victoriana) en la que en otros ámbitos la mujer no era sino una especie de florero cuyo único papel en el arte era el de adornar y atraer (como hemos visto en clase de Historia de la Imagen Publicitaria II en ejemplos tan casposos como Jules Cheret), en la Escuela de Glasgow se desarrolló un ambiente cultural en el que, casi por vez primera, las mujeres tomaron la iniciativa en todos los campos del diseño y la creación.
La Stook School de la Escuela de Glasgow
Como parte integrante de este maravilloso universo de las Escuelas de Arte, nos llena de odgullo y zatizfadción comprobar cómo la Escuela de Arte de Glasgow se convirtió en punta de lanza del diseño internacional y, además, fueron las mujeres, las Glasgow Girls, quienes más aportaron a este impulso, algo que viene al pelo ahora que dentro de unos días, el 7 de noviembre, tendrá lugar la Marcha Estatal contralas violencias machistas.

Diseño de Margaret Macdonald para la carta de un salón de té
Una de las obras de Lxs cuatro
Es cierto que en el seno del movimiento de la Escuela de Glasgow apareció un genio que eclipsó

martes, 8 de noviembre de 2011

Aitor Saraiba y los Smiths

El viernes pasado tuvimos la suerte de asistir en nuestra Escuela de Arte Talavera a una charla ofrecida por el artista talaverano Aitor Saraiba, titulada "10 años pintando la mona".
La conferencia fue de todo menos aburrida, ya que Aitor estudió en la casa y, más que conferencia de un reputado artista (que lo es), parecía más una reunión informal.
Además de disfrutar con uina retrospectiva de su obra, nos adelantó en exclusiva unas cuantas pistas de su próximo trabajo, que se centrará en una figura mítica, el cantante y fundador de The Smiths, Morrissey, pasado por el filtro de sus fans mexicanos de California. Aitor nos explicó que en la comunidad mexicana de los Estados Unidos, Morrissey es uno de los ídolos más venerados, todo ello a pesar de que ni la ideología, ni la forma de entender la política, la moral o la religión de los mexicanos coincida ni por asomo con la visión de Morrissey, una personalidad explosiva y sin pelos en la lengua, acusado muchas veces de radicalismo.
Además de animarnos a escuchar buena música (qué decir de un fan de Metallica), Aitor se nos fue abriendo en canal y demostró a l@s chic@s de la Escuela que para llegar a ser un gran artista no es necesario acometer ideas faraónicas ni proyectos megalómanos, sino sencillamente creernos nosotros mismos nuestro trabajo y poner las entrañas encima de la mesa.
Todo un privilegio, y todo un placer.

viernes, 1 de abril de 2011

La balsa de La Medusa

Hace unos años publiqué este artículo en una revista de mi pueblo. Hoy, en clase, viendo la pintura romántica francesa, me he acordado de él y por eso lo comparto con vosotr@s. Además, nos viene al pelo, por lo que está pasando en la isla italiana de Lampedusa. A veces me avergüenzo de ser europeo...
LA BALSA DE LA MEDUSA

 De entre las muchas obras cumbre del arte que se pueden admirar en el parisino Museo del Louvre destaca una de 1819 del pintor romántico Théodore Géricault titulada La balsa de La Medusa.
Esta enorme pintura, tanto por sus dimensiones (mide siete por cinco metros) como por su calidad pictórica, está basada en una truculenta historia que agitó la conciencia de la sociedad francesa de la época.
En 1816, tras la derrota de Napoleón y la restauración de los Borbones en el trono francés, una fragata, La Medusa, naufragó a unos 150 kilómetros de la costa del Senegal (en aquella época territorio galo). Como el total de los 400 navegantes no cabía en los botes salvavidas, el capitán decidió que éstos fueran ocupados según el rango de la tripulación, dando preferencia a oficiales y aristócratas. El resto, unas 150 personas entre marineros, sirvientes y soldados rasos, fue trasladado a una balsa construida con madera de la fragata que sería remolcada por los botes. Sin embargo, al poco tiempo, los aristócratas comprobaron que remolcar la balsa les entorpecía la marcha, así que decidieron cortar las amarras y abandonar la balsa a su suerte.
Los botes alcanzaron la costa sin dificultades, pero la balsa de La Medusa quedó a la deriva; sin víveres, sin remos, sin agua potable, pronto el hambre, la sed, la insolación y la enfermedad se enseñorearon de tan precaria embarcación durante 52 días, al cabo de los cuales sólo 15 tripulantes fueron rescatados con vida, de los que 5 murieron al poco tiempo. Los diez supervivientes difundieron por toda Francia los terribles hechos, relatando tanto el infame acto de los aristócratas de La Medusa como la serie de calamidades que ocurrieron a bordo de la balsa, donde se llegó al asesinato, la enajenación mental, el suicidio e incluso al canibalismo.
El conocimiento de tales noticias causó gran ira y revuelo en la población francesa, que vio en aquellos hechos la personalización de lo repugnante de quienes desprecian hasta el extremo la vida de aquellos a quienes consideran inferiores. El cuadro de Géricault provocó tal vergüenza entre la nobleza que un grupo de ellos intentó comprar el lienzo para destruirlo, aunque la famosa obra se salvó, paradójicamente, al ser adquirida por el propio rey para la colección real.
Aún hoy, casi 200 años después de aquellos hechos, nos sentimos conmovidos por esa historia. Sin embargo, por ironías del destino, en los últimos años no una sino cientos de balsas de La Medusa se dirigen desde el Senegal a las costas españolas cargadas de seres humanos desesperados, desfallecidos, en condiciones infrahumanas, muchos de ellos encontrando la más indigna de las muertes. Sin embargo, muy al contrario que los franceses de hace dos siglos, escuchamos cada día en el Telediario esas noticias sin inmutarnos, sin conmovernos, como si no se tratara de seres humanos.
Puede que no nos queramos parar a reflexionar que nosotros, los españoles del siglo XXI, quizás somos como aquellos aristócratas que, para salvar sus vidas, arrojaron a la muerte a decenas de personas que suponían un lastre para su marcha. De la misma manera, nosotros nos negamos a acoger a las personas que arriban a nuestras costas porque pensamos que supondrán un lastre para nuestra economía. No hace falta más que escuchar cualquier conversación en el bar, en la consulta del dentista o en el despacho del pan: la gente no piensa en estos seres desesperados como en seres humanos con tanta dignidad como nosotros mismos, sino que se queja de que ocuparán puestos de trabajo, acudirán al médico o supondrán un gasto para los servicios sociales. Ni siquiera nos paramos a pensar que quizás dichos emigrantes en realidad no nos vienen a robar nada, que vienen a ocupar los peores puestos de trabajo, que contribuyen al sostenimiento del sistema de pensiones o que dinamizarán nuestra economía gracias a su consumo, alquileres, compra de bienes, etc.
Lo que queremos es que nuestra riqueza, nuestro nivel de vida, no baje ni siquiera una milésima por culpa de estos negros y moros a quienes consideramos inferiores. Como los aristócratas de La Medusa, preferimos cortar las amarras de la balsa que tememos que lastre nuestro futuro. Y con este acto, abandonamos a miles de seres humanos a la desesperación y la muerte.

viernes, 7 de enero de 2011

Sólo el necio confunde valor y precio

El problema del precio del Arte es el mismo que el del oro: no se compra y se vende porque sea bonito y nos atraiga su brillo como a una urraca, sino porque se trata de un valor refugio que rara vez pierde “poder” monetario: quien posea unos kilitos de oro o un par de Picassos sabe, con seguridad, que los va a vender cuando le venga en gana GANANDO SIEMPRE. Por eso, en época de crisis, se multiplican los anuncios de “compro oro” y se pagan barbaridades que harían enrojecer a Bill Gates por cualquier obra de arte.

Cuando los gurús del arte pagan lo que pagan por cualquier obra, están “invirtiendo”, les importa un comino su valor artístico. Es más, son capaces, incluso, de adquirir por millonadas cualquier cosa que se pueda revender más cara, aunque ataque sus propios principios ideológicos. Los Rockefeller, el paradigma del capitalismo americano (sirvió incluso como modelo para el Tío Gilito de Disney), llegaron a contratar al propio Diego Rivera, el famoso cartelista del comunismo trotskista, para decorar su sanctasantórum. Es más,  son capaces incluso de monetizar la efigie de Lenin o del Ché Guevara, comercializar camisetas con la "A" anarquista o comprar la Mierda de artista enlatada por Piero Manzoni, que constituía una descarnada denuncia contra este cambalache artístico.
Como decía Machado, sólo un necio confunde valor y precio. El problema no es la calidad artística o el valor estético o emotivo de una obra (yo babeo con los dibujos de mis hijas), sino en creernos que una cosa vale lo que nos dice Christie’s.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Acupuntura urbana

La Demarcación de Toledo del Colegio de Arquitectos de Castilla-La Mancha está organizando un concurso llamado "Acupuntura urbana", dirigido a estudiantes de Bachillerato y con objeto de hacer palpitar el entorno urbano de Toledo con acciones artísticas denominadas "intervenciones urbanas".
Una intervención urbana no es otra cosa que la transformación del espacio urbano de manera que la realidad, lo cotidiano, se trastoca, surgiendo imágenes y objetos sugerentes y emocionantes allí donde sólo había ladrillo, asfalto y hormigón. Sus principales defensores son un disperso grupo de artistas de todas las nacionalidades agrupados en el Movimiento Contra la Realidad.

Las intervenciones urbanas más famosas son algunos graffiti que juegan con ilusiones ópticas (como las imágenes de pintura sobre el asfalto que colgáis en Tuenti) o disponen en el espacio urbano imágenes tomadas de la vida cotidiana pero sacadas de su contexto. Uno de los artistas contemporáneos más importantes en este campo es Banksy (podéis recabar algunas imágenes de intervenciones urbanas de este artista en un artículo de nuestro querido Luis Fernando Pareja, en el número 11 de la revista Toleitola).
 Sin embargo, no sólo se trata de graffiti o de expresión pictórica: la intervención urbana puede plasmarse en objetos, en esculturas, en sucesos o eventos sonoros... Una campaña promocional de turismo de la ciudad de Bilbao, por ejemplo, llenó de vacas pintadas por importantes artistas, en el año 2001, decenas de puntos de su área metropolitana.
 O, ¿por qué no?, también puede tratarse de sonidos que evocan a las personas que vivieron en el lugar cientos de años atrás, de esculturas andantes, de luces que estallan, de escalinatas cuyos escalones se van iluminando de distintos colores según los vamos pisando, de chorros de agua que salen a nuestro encuentro, etc., etc., etc. El único límite es la creatividad y la imaginación.
Por eso el alumnado de bachilleratoo de la Escuela de Arte de Toledo tiene que participar de una manera comprometida en el concurso Acupuntura Urbana.
Vosotr@s sois, por definición, l@s estudiantes del centro donde habita el arte, el talento y la capacidad creativa. Os animamos a que ocupéis Toledo, a que seáis arte y parte de esta hermosa ciudad a la que amamos y sufrimos.
¿A qué estáis esperando?

¿Qué es eso del Arte?

Como vimos en clase, nadie (ni la R.A.E.) puede definir de manera precisa qué es eso del Arte.
Porque, además, ni siquiera hay un consenso sobre lo que puede considerarse arte y lo que no. Para abrir un pequeño debate, os dejo este enlace (pinchad aquí) que resulta esclarecedor sobre los derroteros que está tomando el Arte Contemporáneo.
Después de echarle un ojo a la obra de Paul McCarthy o de David Nebreda, os aseguro que más de un@ pensará que los clásicos del cine Gore están al nivel de dureza que la Abeja Maya.
Buen provecho.