Mostrando entradas con la etiqueta Manipulación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Manipulación. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de agosto de 2016

Júpiter besando a Ganímedes o el timo de la estampita

Júpiter besando a Ganímedes
A veces hasta al más listo se la juegan, e incluso hay una especie de placer maligno en hacer morder el polvo a los más entendidos.
Según nos cuenta el famoso escritor romántico alemán Goethe en su Viaje a Italia, uno de los timos más sonados de la Historia del Arte lo protagonizaron el considerado como el padre de dicha disciplina académica, Johann Joachin Winckelmann y uno de sus pupilos más aventajados, el teórico y pintor Anton Raphael Mengs, quien se convertiría en auténtico dictador artístico de la corte de los borbones en España en el siglo XVIII.
Por aquel entonces el rijoso de Winckelmann, que estaba tan enamorado del arte griego como de las nalgas de los jovencitos barbilampiños, se llevó una decepción con los frescos romanos que por iniciativa de Carlos III se estaban sacando a la luz en Pompeya y Herculano, ya que según el erudito carecían

jueves, 26 de noviembre de 2015

La educación en la Alemania nazi.

La educación en Alemania e Italia durante el periodo fascista-nazi cambió varios aspectos de la educación que afectaron en gran medida a los estudiantes, variando muchos de los métodos tradicionales practicados hasta entonces. Esto afectó notablemente al establecimiento de una nueva simbología, establecida sobre todo en la moda, el modo de vida y los estilos sociales y culturales.

Durante los primeros años hubo en Alemania un importante crecimiento de las organizaciones juveniles no adscritas al partido nazi. Pero a partir de 1936 se prohibieron aquellas organizaciones que no fueran del partido. Finalmente, en 1939, "empezó a exigirse la afiliación a las Juventudes Hitlerianas de todos los menores de origen racial decente" [1] de manera obligatoria. Las Juventudes Hitlerianas tenían un sistema de adoctrinamiento que iniciaba a todos los jóvenes de la nación en un entrenamiento militar. Sus uniformes anulaban la individualidad y enaltecían el nacionalismo alemán y la doctrina ideológica nazi.


Así, se estandarizó la educación de forma igualitaria para todos los estudiantes; cambiaron las asignaturas a impartir, ofreciendo una enseñanza bajo los indicadores nazis; se usaron nuevos métodos de enseñanza, como el cine; la

sábado, 11 de mayo de 2013

Buena madre y buena esposa


Una de las consecuencias más catastróficas del Franquismo fue el fuerte retroceso que sufrieron los derechos de la mujer, sobre todo si tenemos en cuenta que durante la efímera IIª República se había alcanzado, por primera vez, la equiparación legal entre mujeres y hombres en casi todos los aspectos.
El Franquismo relegó a la mujer a la condición de ciudadano de segunda, a la que reservó las tareas domésticas y alejó de la vida pública, cuya esfera estaba reservada para el varón.
La visión franquista de la mujer estaba totalmente mediatizada por el modelo patriarcal imperante: la mujer debía recluirse en el hogar, ser casta, sumisa, obediente y complaciente; no debía meterse en temas serios (de hombres) ni trabajar fuera de casa excepto en trabajos para señoritas (esencialmente trabajos de asistente, secretaria, enfermera, etc.) hasta que se casaran; tampoco podían ser titulares de una cuenta bancaria en solitario, ni salir al extranjero sin permiso del padre o del marido.
La ley era totalmente asimétrica: la mujer debía tolerar estoicamente todo tipo de abuso en el matrimonio, ya que si abandonaba el hogar podía ser condenada a fuertes penas de cárcel; y si era sorprendida en adulterio podía ser asesinada por su marido sin ninguna consecuencia para éste, mientras que si el adúltero era el marido, un intento de abandono o de agresión por parte de la mujer era penado con cárcel para ella.
Toda mujer que no aceptara el papel impuesto por el régimen corría el riesgo de ser excluida socialmente, ya que, por ejemplo, al no concebirse el sexo antes del matrimonio, cualquier mujer que perdiera su virginidad antes de la boda entraba en una categoría cercana a la de buscona o prostituta, a la que cualquier hombre podía tratar como tal.
La lista de agravios para la mujer era casi de nunca acabar. Durante casi 40 años de dictadura tanto los instrumentos propios del Movimiento, como la Sección Femenina de Falange, así como la Iglesia Católica, que era parte integrante del régimen, se encargaron de inculcar a machamartillo los valores de una versión del catolicismo reaccionaria y machista, donde los modelos a imitar eran Isabel la Católica y Santa Teresa de Jesús, abnegadas, devotas y castas. La Sección Femenina, dirigida por Pilar Primo de Rivera, hermana del fundador de Falange, se encargaba del adoctrinamiento ideológico de las señoritas, sobre todo de aquellas que aspiraban a un puesto en la administración o el funcionariado, como secretarias o maestras, cuya afiliación era obligatoria.
Un ejemplo de un lindo manual para la buena esposa se puede encontrar aquí, o pinchando sobre las imágenes, que son parte de dicho manual, donde se enseñaban las reglas de oro para hacer felices a los esforzados maridos. También en esta dirección de slideshare se puede encontrar una florida colección de instrucciones sobre cómo actuar con el marido, algunas curiosísimas, sobre todo las referentes a cómo actuar en la cama.
“Las mujeres nunca descubren nada; les falta, desde luego, el talento creador, reservado por Dios para inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer más que interpretar, mejor o peor, lo que los hombres nos dan hecho”.
Y en Medina, la revista de la Sección Femenina, se podía leer el 13 de agosto de 1944:
“La vida de toda mujer, a pesar de cuanto ella quiera simular -o disimular- no es más que un eterno deseo de encontrar a quien someterse”.
Hay un proverbio que dice que los pueblos que olvidan su Historia están condenados a repetirla. Hubo un tiempo en el que se trató a la mujer como florero y como felpudo. Está en nuestra mano que no ocurra nunca más.

P.D.: De postre se puede visitar esta página, donde se muestran algunos de los estereotipos que en 1961 se tenían en  nuestro país sobre la masculinidad y la feminidad.

viernes, 25 de marzo de 2011

En la guerra vale todo

 Ya conocéis el dicho castellano de que en el amor y en la guerra, todo vale. Aunque esta afirmación es de ética dudosa, lo cierto es que desde el principio de los tiempos las guerras han estado llenas de actos indignos, desde el asesinato de Viriato o el truco del Caballo de Troya hasta la manipulación informativa en la reciente Guerra de Irak.
Desde finales del siglo XIX, esta especie de guerra sucia tiene como principal soporte dicha manipulación de la información a través de los mass media, como la televisión o los periódicos. Nuestro país tiene el dudoso honor de haber sido objeto de campañas de desprestigio desde la época de Felipe II (recordad lo de la Leyenda Negra), pero la más sucia, feroz e interesada fue, sin ninguna duda, la que pusieron en marcha los periódicos estadounidenses para declarar la guerra a España y hacerse con las colonias españolas del Pacífico y el Caribe a finales del siglo XIX.

En efecto, a finales de siglo los periódicos sensacionalistas de los Estados Unidos eran la quintaesencia de lo que hoy denominamos periodismo amarillo (aquel que no tiene en cuenta el rigor de la información, sino el impacto en la opinión pública, con profusión de asesinatos, escándalos, famoseo, etc.). Los dirigentes de los dos principales emporios empresariales del periodismo neoyorkino, Hearst  (cuya vida inspiraría la famosa película de Orson Welles, Ciudadano Kane) y Pulitzer (sí, el de los famosos Premios Pulitzer), no dudaron en manipular de forma descarada la información referente a la rebelión cubana contra España, de manera que no solo propiciaron que la opinión pública americana se decantara por la intervención estadounidense en la guerra, sino que empujaron al presidente McKinley a declarar la guerra a España, cuyo desarrollo y consecuencias (el Desastre del 98) hemos estudiado en clase.
Pese a lo exagerado de los artículos incendiarios del New York Journal y el New York World (los periódicos de Hearst y Pulitzer respectivamente), estos fueron haciendo mella en la opinión pública de manera que cuando se produjo el accidente de la explosión a bordo del Acorazado Maine en el puerto de La Habana, dichos magnates de la prensa lanzaron la andanada final que condujo a la Guerra Hispano-Estadounidense.
Durante la segunda mitad del siglo XX, la prensa escrita dejará paso a la televisión. Sin embargo, la manipulación informativa no ha cesado; más bien se ha hecho más sutil y refinada, y más universal, ya que si la prensa decimonónica llegaba tan sólo a un mínimo porcentaje de la población, la televisión está actualmente en todos los hogares del planeta.
Por eso es nuestra obligación no conformarnos con la apariencia de las cosas, sino contrastar las noticias desde diferentes fuentes y aplicar nuestro sentido crítico.
Sobre todo en nuestra época, donde las guerras (en algunas de las cuales España ha participado, como en Irak, Afganistán o Libia) han pasado a calificarse como acciones humanitarias, y donde internet ha empezado a configurarse como una potente herramienta de comunicación, como se demostró con el caso Wikileaks.

sábado, 25 de septiembre de 2010

¡Manipulación!

En clase de Historia de España nos referíamos a lo importantes que son las fuentes a la hora de juzgar un acontecimiento histórico. Estuvimos viendo un spot bastante gracioso en el que un abuelete nos contaba cómo las circunstancias habían hecho que no apareciera en una de las fotos más famosas de la Historia, la que Charles Clyde Ebbets realizó en los años 30 y que mostraba el almuerzo de los obreros suspendidos en una viga durante la construcción del Rockefeller Center de Nueva York.
Citábamos también, como ejemplo, las dos versiones de la Batalla de Covadonga, una desde el punto de vista del literato e historiador árabe Al-Maqqari, y la otra desde el punto de vista cristiano, de la Crónica de Alfonso III. Aunque ambas fuentes hablan de un mismo hecho (lo que conocemos como "el inicio de la Reconquista"), está tratado de manera tan diferente que debemos pensárnoslo dos veces a la hora de admitir cualquiera de las dos versiones como verdadera.
Sin embargo, la manipulación de las fuentes no es algo del pasado. Es más, cuanto más nos acercamos a nuestros días, esta manipulación de la información se va haciendo cada vez más refinada y difícil de detectar para el ojo poco entrenado. Por ejemplo, es ya clásico recurrir como ejemplo a la foto de Lenin arengando a las masas que Stalin ordenó censurar eliminando a su competidor, Trotsky, literalmente, de la foto (más tarde se encargaría de eliminarlo también físicamente). Un trabajo digno del mejor Photoshop.

Pero tampoco es necesario hacerlo de una manera tan expeditiva. Son típicas las fotos de los políticos en campaña electoral con su aspecto mejorado o apareciendo al lado de los menesterosos, besando niños y niñas a tutti pleni y apareciendo como sesudos protectores del bien común. Felipe González, por ejemplo, pasó a la historia del márketing político al aparecer en los carteles de campaña a la presidencia del Gobierno con las patillas blanqueadas, de manera que su aspecto pareciera más experimentado, menos bisoño.
Y, para rizar el rizo, hay que fijarse también en lo que no dice la foto. Alfonso puso un ejemplo muy claro en clase: la foto del dictador Francisco Franco con el cardenal Tarancón. Cuando Franco aparecía en las fotos de las entrevistas oficiales con una mesa repleta de papeles, libros y documentos, el mensaje subliminal (recordad lo que vimos sobre las Leyes de la Gestalt en clase de Historia del Arte) estaba claro: Franco estaba trabajando día y noche por la nación, tanto que el trabajo se le acumulaba al pobrecico.
Por ello hay que estar siempre con el ojo avizor. Una vez más, hay que echar mano a la cultura popular: de lo que veas, la mitad creas.
Aplicaros el cuento.
Sobre todo, en clase.