Mostrando entradas con la etiqueta Arqueología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arqueología. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de abril de 2016

Los platos etruscos del Grupo de Genucilia

Plato del Grupo de Genucilia del Museo de Rennes (Circa 350-300 a.n.e.)
Cuando hablamos de cerámica etrusca enseguida se nos viene a la mente la imagen del Sarcófago de los Esposos y de los maravillosos sarcófagos de terracota que este enigmático pueblo itálico nos legó como prueba de que para los rasenna (como se llamaban a sí mismos) la muerte no era el final, sino el principio de una nueva etapa: de ahí que los difuntos aparezcan felices y

domingo, 31 de enero de 2016

Las Tanagrinas, las bisabuelas griegas de Lladró

Tanagra de finales del siglo III a.n.e.
Estamos comprobando en clase de Hª de la Cerámica que la cerámica griega es una de las que mejor se conocen a nivel mundial, y raro es un museo de arte que se precie que no tenga entre sus colecciones un vaso de figuras negras o de figuras rojas. Sin embargo, hay algunas variedades de cerámica griega que son menos conocidas, pero no por ello menos hermosas. Ejemplo de ello son las Tanagras o Figuras de Tanagra.

Estas figurillas son esculturas de terracota de pequeño tamaño (de 20 a 25 cm. de altura). Se solían hacer a molde, por apretón, en dos piezas, la frontal y la trasera, y en las figuras más toscas esta última parte apenas se detallaba. Lo que sí se hacía al detalle, en moldes aparte, y luego se montaba pegándose al cuerpo con barbotina, eran los brazos, las cabezas o los accesorios, como unos graciosos sombreros en forma de

sábado, 5 de diciembre de 2015

Cuando las nóminas se pagaban a cazos

Cuando quienes se dedican a la arqueología hablan de un fósil director, se refieren a un objeto o resto material típico de una civilización o cultura. En el caso de la Mesopotamia prehistórica (hacia el IVº milenio a.n.e.), si nos referimos al Periodo de Uruk, el fósil director es sin duda una pieza de cerámica muy singular: los llamados Cuencos de Borde Biselado (Beveled Rim Bowls).




Estos cuencos o tazones de borde biselado o beveled rim bowls son uno de los ejemplos más curiosos de la elaboración masiva (industrial) de un objeto estandarizado, ya que se produjeron en grandes cantidades ya desde el Periodo de El Ubaid (primera mitad del IVº milenio a.n.e.) y son muy abundantes a finales del Periodo de Uruk, donde se encuentran literalmente a montones.
Se trata de tazones troncocónicos, muy toscos en su elaboración, con fondo

sábado, 31 de octubre de 2015

Las culturas prehistóricas del Este de Europa

Una de las áreas culturales prehistóricas más curiosas de toda Europa es la que se extiende por los Balcanes hasta más allá de la costa norte del Mar Negro, donde se desarrolló desde el VII milenio a.n.e. un conjunto de pueblos y culturas neolíticas que alcanzaron un alto grado de refinamiento, como la de Vinça, Dímini, Cucuteni o Hamangia, alcanzando su máximo apogeo hacia el Vº milenio a.n.e. y perviviendo a través del Calcolítico hasta finales de la Edad del Bronce. Estas culturas ocuparon lo que hoy día es Rumanía, Bulgaria, Grecia, Macedonia y Serbia, y se extendieron por áreas aledañas como Moldavia o Ucrania
Vaso con decoración geométrica excisa, típica de la cultura rumana de Boian, hacia el V milenio a.n.e.
Por desgracia, tradicionalmente el academicismo arqueológico de Europa Occidental ha estado mirando hacia un Oriente más lejano que el europeo, de modo que, por razones políticas, la historia y prehistoria de los países de la Europa del Este han estado siempre marginadas en los manuales escolares. Así, durante el siglo XIX franceses e ingleses se encargaron de explorar

sábado, 15 de octubre de 2011

Talavera- Toledo: rivalidad histórica


La historia de la relación entre Talavera de la Reina y Toledo ha sido siempre de amor y desamor.
Por una parte, los toledanos siempre han sentido cierto orgullo por tener una ciudad tan grande en el territorio provincial, pero a la vez envidia, porque hasta hace pocas fechas la población talaverana era mucho mayor.
Por otra parte, en Talavera siempre se ha mirado por encima del hombro a Toledo, cuyo único mérito es, según ésta, situarse en el centro de la provincia.
Pero, siendo objetivos, la verdad es que Talavera y Toledo siempre se han dado la espalda, sólo unidas por el Tajo y por la pertenencia a la misma provincia.
Desde época prehistórica, los talaveranos pertenecen al ámbito del pueblo de los Vetones (los celtas de los verracos de Ávila o de Castillo de Bayuela), mientras que Toledo pertenecía al área de los Carpetanos, que aunque celtas también, tenían más influencia ibera y menos preferencia por la ganadería. De hecho, el adjetivo carpetovetónico hace referencia a la mezcla de caracteres que definen la España profunda, lo carca.
El suelo y el terreno incluso son distintos, y hasta paradójicos, porque aunque Toledo está enclavado en un territorio calizo, se alza sobre un promontorio granítico; por su parte, Talavera, rodeada de granito y montes por todas partes, se sitúa sobre la vega del Tajo, en terreno llano.
Por eso no resulta extraña la rivalidad deportiva entre unos y otros, que no es más que la expresión de unas diferencias que, pese a todo, son minúsculas en comparación con lo que nos une: porque, lejos de ahondar en las peculiaridades, hace ya tiempo que los rencores ancestrales se limitan a los escasos grupos ultras de los respectivos equipos, que suplen con violencia su falta de materia gris.
Como curiosidad, hay que destacar que la rivalidad de los colores verde y azul de los equipos toledano y talaverano se remonta al Imperio Romano: el circo (que, recordemos, no es donde luchaban los gladiadores sino donde corrían los caballos, las bigas y las cuadrigas) levantaba tales pasiones que las familias, como hoy día, eran de un color o de otro hasta el punto de querer ser enterrados o incinerados con los colores de su equipo. En el Imperio Bizantino las carreras de carros dieron lugar a rivalidades que se convirtieron en auténticas rebeliones, como la de Niká, resueltas de forma muy sangrienta.
En fin, que hemos cambiado bien poco en estos dos mil años.
Os recomiendo la lectura de Tierra en los calcetines: en busca del Toledo perdido, un librito muy ameno que habla sobre la arqueología de Toledo, escrito en un tono informal y divulgativo, pero con rigor, por el arqueólogo puenteño Bienvenido Maquedano, en el cuál uno de los capítulos habla, precisamente, de esta rivalidad atávica entre Talavera de la Reina y Toledo.